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Carlos escribe sobre sus encuentros con seres de la naturaleza tropical y relata observaciones científicas y leyendas, fundiendo la imaginación humana con la naturaleza.

El extraño caso del tucusito explorador y la flor que no existía.


 En mi afán de lograr que los tucusitos que viven alrededor de la Estación Ecológica Guáquira en La montaña Zapatero de Yaracuy, aprendieran a usar los bebederos artificiales llenos de agua azucarada, he pasado ratos de frustración porque, simplemente, ellos pasan de largo ignorando su existencia.
Tercamente, hemos recurrido a otra estrategia: plantar hijos de Platanillo (Heliconia spp) para ver si formamos manchas de néctar
genuino en el jardín. Sin advertirlo, el jardinero que nos ayuda plantó uno de los hijos de H. caribaea con una inflorescencia completamente funcional.
Lo interesante es que a las pocas horas, desde la ventana de mi oficina, observé como un tucusito pasó por el lugar a toda velocidad, y al ver la mancha roja se detuvo a explorar y visitó dos flores para chupar con avidez su néctar.
Es curioso pero mis bebederos plásticos, de llamativo color rojo, estaban allí hace una semana y nada pasó. En cambio, estas flores recién llegadas a la escena se robaron el show y fueron visitadas por el pajarito sin ninguna pena.
La moraleja es que tendrá que ser así, primero usar las fuentes naturales de néctar y luego, por proximidad y persistencia, tal vez algún día los tucusitos de Guáquira aprendan a  libar néctar de frascos de plástico.

Mientras tanto paciencia, amigos, que...

por más agua azucarada que ofrecía,
en atractivo recipiente rojo,
más pudo la flor que no existía,
al tucusito satisfacer su antojo.  CRB.

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