Bajo la Pestaña "SOCIEDAD" vaya a la página "Árboles Emblemáticos de Venezuela" para tener acceso a los enlaces al libro en línea o al archivo en PDF. +++ +++ Bajo la Pestaña "SOCIEDAD" vaya a la página "Árboles Emblemáticos de Venezuela" para tener acceso a los enlaces al libro en línea o al archivo en PDF. +++ +++ Bajo la Pestaña "SOCIEDAD" vaya a la página "Árboles Emblemáticos de Venezuela" para tener acceso a los enlaces al libro en línea o al archivo en PDF.

Carlos escribe sobre sus encuentros con seres de la naturaleza tropical y relata observaciones científicas y leyendas, fundiendo la imaginación humana con la naturaleza.

Una enredadera que alberga a sus polinizadores


La Aristolochia, una enredadera que alberga a sus polinizadores, unas moscas diminutas que prácticamente hacen toda su vida en el interior de los cálices de sus flores.

Las flores de algunos bejucos de agua atraen a sus polinizadores bajo engaño, con falsos olores y colores que prometen falsas recompensas y los someten a prisión temporal hasta que el polinizador realiza su trabajo forzado. Las flores del bejuco de agua llamado Aristolochia maxima, una interesante liana que vive en las selvas de Yaracuy, en cambio, no hacen falsas promesas a sus polinizadores, antes bien, a cambio de su fertilización ofrecen la entrada libre a cantinas con néctar, jefe civil, iglesia, tálamo nupcial, luna de miel de cinco estrellas, sala de partos, retén y guardería infantil a quien las fertilice. ¡Manos lavan manos!

Los sistemas de polinización en los que la reproducción del polinizador se realiza en las flores o inflorescencias son tres:

1)        En plantas que ofrecen sus semillas u óvulos como un lugar para la postura de huevos y alimento de las larvas son pocas, probablemente debido al sacrificio que significa perder una cierta cantidad de huevos en compensación por ser fertilizadas.

2)        En plantas polinizadas por organismos que se alimentan con polen y que se desarrollan luego en ellas.

3)        Polinizadores que ponen huevos en otras partes florales menos en los óvulos.

 Un bejuco generoso que da agua y mucho más a sus visitantes Un Bejuco de Agua cuyas flores no engañan a sus huéspedes.
Las flores de algunos bejucos de agua atraen a sus polinizadores bajo engaño, con falsos olores y colores que prometen falsas recompensas y los someten a prisión temporal hasta que el polinizador realiza su trabajo forzado. Las flores del bejuco de agua llamado Aristolochia maxima, una interesante liana que vive en las selvas de Zapatero, en cambio, no hacen falsas promesas a sus polinizadores, antes bien, a cambio de su fertilización ofrecen la entrada libre a cantinas con néctar, jefe civil, iglesia, tálamo nupcial, luna de miel de cinco estrellas, sala de partos, retén y guardería infantil a quien las fertilice. ¡Manos lavan manos!

En Aristolochia máxima las flores son muy peculiares y se caracterizan por no presentar una corola compuesta por pétalos sino sólo un cáliz, cuyos sépalos se han fusionado formando una estructura tubular que, en su base, aflorando del ovario, presenta una cámara grande, amplia, que rodea y protege las partes reproductivas de la flor, anteras, estilos y estigmas, llamado ginostegio. Esta cámara amplia luego se transforma en un tubo estrecho y largo que termina abriéndose al aire en un limbo o labio expandido que presenta una coloración supuestamente atractiva a los polinizadores.

En estas plantas, los principales polinizadores parecen ser varias especies de mosquitas del guarapo (Drosofila) y de pequeños coleópteros o escarabajos, que aterrizan en el amplio labio y luego se internan en la estructura floral. Muchos de estos insectos son atraídos por olores fuertes como los producidos por la descomposición de los cuerpos de animales. Las flores de estas plantas huelen a carne podrida o a heces, lo que atrae a sus polinizadores. Por supuesto, es un sistema de engaño, porque los polinizadores nunca encuentran en su interior lo que buscan y son utilizados únicamente para provecho de las plantas.


Las flores de la Aristolochia son catalogadas como protoginas. Esto quiere decir que las partes femeninas de la flor maduran primero y que las masculinas. Es una estrategia para evitar la auto polinización, ya que cuando las anteras producen polen, ya el estigma ha cesado en sus funciones y no es receptivo, evitando así que la flor sea fertilizada con su propio polen.

Este mecanismo permite que al abrir la flor, durante el primer día el estigma recibe polen y los óvulos son fecundados con polen que los insectos traen de otras plantas. Cuando la recepción de polen cesa, las anteras comienzan a producir polen que se les pega a los insectos para luego ser llevado a otras flores y así cerrar el ciclo.

En la mayoría de las especies de Aristolochia la secuencia descrita se hace posible debido, en primer lugar, a que engañan a los insectos con olores ficticios y en segundo lugar a que la flor no permite que los insectos salgan de su interior hasta luego de haberlas fertilizado con polen traído de otras plantas.  Una vez que han marchitado las partes femeninas y madurado las masculinas, los cuerpos de los insectos se llenan de polen y la flor les permite salir a fecundar otras plantas con su polen.

 ¿Cómo es posible esto?  Muy fácil, -pensamos los humanos- en el tubo de ingreso hay una vellosidades que están dispuestas hacia su interior y están turgentes y erectas, lo cual hace fácil entrar pero muy difícil salir. Luego que las flores han sido fecundadas y las anteras han soltado el polen que se pega del cuerpo de los insectos, los vellos del tubo pierden su turgencia y se les hace fácil salir de nuevo al aire circundante. ¿Práctico e interesante, no?

Pero en nuestra Aristolochia no ocurre eso. Según las investigaciones realizadas en selvas de Panamá, por el ecólogo Shoko Sakai(*), esta especie no necesita engañar con falsos olores ni mantener cautivos  por dos o mas días a los polinizadores, debido que estos animalitos no vienen a las flores en busca de substancias que expiden malos olores.

En realidad vienen a las flores porque en su interior pueden visitar su cantina y libar néctar, encontrar pareja, pueden copular y, hasta poner sus huevos. (¿Difícil querer salir de un sitio así no?) Luego, cuando las diminutas larvas emergen de los huevos, se alimentan del tejido que recubre el interior de las flores ya marchitas y hasta caídas al piso de la selva. ¡Un verdadero resuelve!

Es decir, que estas interesantes flores son para las mosquitas una mezcla de cantina para ponerse a tono, un lugar de cortejo, una jefatura civil, la iglesia, el sitio de luna de miel, la sala de partos y el retén de recién nacidos. ¡Y todo esto por sólo trasportar entre flor y flor unos cuantos granitos de polen pegados al cuerpo, garantizando así la existencia de un lugar tan pródigo para sus descendientes!

En síntesis, el bejuco de agua, Aristolochia maxima no engaña con falsos olores ni promesas a los visitantes de sus flores. Antes bien les alberga y provee de energía y un lugar de múltiple uso, para garantizar dos cosas fundamentales: la reproducción de su propia especie y la de los visitantes. Todo un sistema de adaptaciones anatómicas y fisiológicas y relaciones ecológicas que señalan al mutualismo como la forma de interrelación entre estas plantas y los animales que las polinizan.

Referencias:Sakai, Shoko. 2002 Aristolochia spp. (Aristolochiaceae) pollinated by flies breeding on decomposing flowers in Panamá. American Journal of Botany  89(3) 527-534.
(*) Shoko Sakai, e-mail. Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

top