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Carlos escribe sobre sus encuentros con seres de la naturaleza tropical y relata observaciones científicas y leyendas, fundiendo la imaginación humana con la naturaleza.

Inocentes bateítas de carretera.


Eso es para hacer las bateítas de madera que venden en la carretera, ¿Ud. no lo sabía?.

Así me dijo cándidamente Orlando Salazar, mi buen amigo, el que trabaja con el cacao en la vega del río, cuando le mostré las fotos de las raíces cortadas de unos árbolones de las selvas vecinas.

Y… me hizo recordar las veces que hemos pasado por la carretera, de Nirgua a Cumaripa, en Yaracuy, viendo con curiosidad los esporádicos ventorrillos de bateítas de madera, hechas labrando a mano, con formón, destreza y paciencia, casi rectangulares, con las esquinas redondeadas y hechas de una sola pieza de madera.

Nunca imaginé con exactitud la procedencia de las piezas de madera con la cual los campesinos labraban las bateítas. Siempre pensé que aprovechaban totalmente los árboles y que de un solo árbol obtenían un buen número de piezas de madera para hacer las bateas.

Jamás me imaginé que mutilaban sólo las raíces tabulares de los grandes árboles como las del candelo, apenas cortando una parte fundamental del árbol y lo dejaban así, sin parte de su sostén natural.

Y pensar lo mucho que he admirado esas raíces tabulares, cuando veo una tan grande como las que aquí mostramos. Y es que cada vez que encontramos algo así, se repite el ritual de tomar una fotografía de la persona o el grupo de personas acompañantes para mostrar, con la escala humana, las dimensiones de la base de los portentosos árboles.

Nos ha sucedido muchas veces en la selva nublada, al pie de un árbol llamado niño o cucharón o, en selvas de tierra baja, al pie de una Ceiba de gigantescas dimensiones, que muestra las grandes bases sobre las que se yergue para abrir sus ramazón al cielo como clamando por el agua de las nubes.

Algunos expertos opinan que esas raíces en forma de tablones también llamados contrafuertes, ayudan a mantener al árbol en pie en contra de los vientos, o en contra de los jalones que pudieran darle al caer los árboles muy viejos, cuyas copas están conectadas con lianas y tienen continuidad aérea al estar tan próximas entre sí.
 Y es que las verdaderas raíces, las que están dentro del suelo y proveen de alimento al árbol, son relativamente superficiales, muy poco profundas, porque él suelo de la selva generalmente está formado por una delgada capa de humus y muy cerca queda la roca madre, difícil de penetrar con las raíces.

Otros son de la opinión de que además de servir para sostén, estas raíces tabulares ayudan al árbol a capturar y almacenar nutrientes a su pié, sobre todo en aquellos lugares montañosos, cuyas pendientes son pronunciadas y por las que van cayendo y rodando, la hojarasca y otros restos de madera provenientes de ramas, frutos y restos de plantas pequeñas. Se supone que estos contrafuertes con raíces tabulares atrapan los restos vegetales y les hacen permanecer en el sitio, en donde se descomponen y forman suelo que pudiera ser absorbido por el sistema radical del árbol.

Sea cual fuere la utilidad que la raíces tabulares le dan a los grandes árboles de la selva, pareciera que esa parte de su vida y su anatomía adaptativa de ayuda a mantener y a equilibrar su peso sobre el suelo. Por lo tanto, su mutilación debe considerarse un hecho grave que no debería ocurrir. No se deben permitir mutilaciones tan severas como ésta, producidas en órganos o parte de órganos tan importantes y vitales, sin utilizar el resto del ejemplar. Son acciones humanas que no debemos apoyar comprando las bateítas de madera. En todo caso, pareciera preferible utilizar la totalidad del árbol y no sólo una parte como esa. Desde muy antiguo existen técnicas específicas para utilizar de manera productiva la totalidad de la madera que contiene un árbol. Los viejos leñadores sabían usar cuñas y hachas para sacar tablones de los troncos de los árboles caídos sin tener que vivir del facilismo de cortar únicamente los contrafuertes de las raíces.

Finalmente, si queremos manejar la naturaleza con un enfoque ecosistémico y holístico, debemos dar un uso integral de los recursos de la selva. Debemos estudiar los servicios que la selva puede prestar al ser humano, pero de una manera integral, para usarlos sin dañar toda la selva por sólo hacer uso de partes de individuos o de especies aisladas de su comunidad.

Como podemos ver, los más afectados son los cursos de agua donde los grandes árboles crecen. Sin su sombra y su vida ya el agua no es la misma ni en cantidad ni en calidad. ¡Y... lo que cuesta que un campesino o a una autoridad crea que esto es así y que puede evitarlo!. CRB
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