Bajo la Pestaña "SOCIEDAD" vaya a la página "Árboles Emblemáticos de Venezuela" para tener acceso a los enlaces al libro en línea o al archivo en PDF. +++ +++ Bajo la Pestaña "SOCIEDAD" vaya a la página "Árboles Emblemáticos de Venezuela" para tener acceso a los enlaces al libro en línea o al archivo en PDF. +++ +++ Bajo la Pestaña "SOCIEDAD" vaya a la página "Árboles Emblemáticos de Venezuela" para tener acceso a los enlaces al libro en línea o al archivo en PDF.

¡CUIDADO, UNA BRIOFITA!


Esta es una frase que muy pocas personas han oído en su vida, excepto que estén acompañados por un botánico interesado en el mundo de las plantas diminutas. 

Estas enanas verdes están presentes en muchos ambientes tanto naturales como urbanos su aspecto es semejantes a un tapete o manta verde que cubre cualquier superficie como suelo, rocas, hojas, corteza de árboles, madera en descomposición así como también paredes, postes, aceras hasta rejas. 

Si afinamos nuestra vista con una lupa y tomamos un pequeño pedazo de estas planticas podemos apreciar diminutas hojas, tallos y raíces de constitución muy sencillas, pero eso sí nunca veremos ni flores y frutos ya que las briofitas carecen de estas estructuras. Es así como sabremos que estamos observando un musgo o una hepática y si corremos con muchísima suerte estaremos viendo un extraño antocero. 

Las diferencias entre los miembros de este grupo radican en la morfología general, siendo la característica más evidente el número de hojas que las componen (5 hojas para los musgos, 2 ó 4 en las hepáticas y ninguna para los antocero). 

Las briofitas son plantas muy antiguas con un registro fósil de al menos 400 millones de años. Evolutivamente estas plantas representan una transición entre un alga verde y un helecho, de ahí su gran su simplicidad estructural y su parecido a plantas como helechos como Lycopodium y Selaginella.

A la fecha se reconocen 24000 especies de briofitas por lo tanto son el segundo grupo de plantas terrestres con mayor diversidad en el mundo. A pesar de lo anterior los musgos, hepáticas y antoceros ha recibido históricamente muy poca divulgación tanto a nivel popular como el científico. 

Desproporcionadamente a su pequeño tamaño, los musgos, hepáticas y antoceros desempeñan múltiples e importantes roles en la naturaleza entre los que podemos mencionar: detienen el proceso de erosión al disminuir el flujo de agua por terrenos desnudos, regulan la humedad ambiental dado que adsorber agua de lluvia o neblina como una esponja, son plantas pioneras siendo las primeras en colonizar los sustratos desprotegidos, sirven de semillero a pequeñas plántulas además son hogar de un gran número de insectos y pequeños animales.

Entre los botánicos y ecólogos las briofitas son conocidas como excelentes indicadores de altitud y estado de conservación de los hábitats; adicionalmente han sido usados en la caracterización de climas. Los musgos y hepáticas han demostrado una gran efectividad en el monitoreo de metales pesados en el ambiente, dado que ellas actúan como esponjas adsorbiendo rápidamente los elementos que se encuentran en su entorno.

Pero realmente las briofitas no son conocidos por sus cualidades como indicadoras ecológicas, al contrario muchos de nosotros sólo se acuerdan de los musgos en la época decembrina para hacer la decoración de los pesebres. 

Sin embargo, estas pequeñas plantas poseen más de un uso comercial. Entre los más comunes  se pueden mencionar: elaboración de adornos florales tipo bonsái al semejar un pequeño pasto verde, en horticultura se utilizan como protección de los cultivos ante los cambios bruscos de temperatura, para la decoración y mantenimiento de terrarios o acuarios dado que proporcionan oxígeno y sustrato a los animales cautivos para depositar sus huevecillos.

Antiguamente en los países nórdicos los musgos y hepáticas eran utilizados en la elaboración de almohadas y colchones, como aislante en los techos y paredes de las casas, así como también se empleaban como algodón o cataplasma para curar heridas, dadas las bondades que se obtenían al usarlas ya que estas plantas poseen cualidades antisépticas y antimicóticas.

En cuanto a la diversidad de briofitos en Venezuela cabe destacar que posee una importante riqueza. A la fecha se conocen alrededor de 1772 especies (990 de musgos, 784 hepáticas y 2 de antocero) pero este número podría ser aún mayor ya que apenas se ha estudiado briológicamente un 30 % del territorio nacional.

En nuestro país al igual que otras partes del mundo el estudio de este grupo de plantas ha estado rezagado por mucho tiempo. Actualmente la botánica venezolana cuenta con 4 especialistas en esta área, quienes con dedicación y esfuerzo se han encargado de realizar nuevos inventarios y actualizar los ya existentes con el fin tener un mayor conocimiento de la flora nacional. 

A pesar de su tamaño, las briofitas no escapan de padecer algún riesgo para su supervivencia, siendo su mayor amenaza la deforestación, la contaminación y el cambio climático por nombrar algunos.  Por ello al manejar de forma irrespetuosa e imprudente los ecosistemas naturales se está perdiendo más que un hermoso paisaje o una fuente de aire puro, se está interrumpiendo múltiples ciclos naturales y la vida de diversos organismos.

De ahí radica la importancia de conocer la biodiversidad de un país para estructurar y gestionar planes de desarrollo urbano con mínimo impacto al medio ambiente. Lamentablemente Venezuela no escapa de esta realidad, actualmente existen ecosistemas muy intervenidos sin embargo aún estamos a tiempo de implementar políticas que permitan recuperarlos y proteger a los que permanecen prístinos.

Para ello es necesario organizar campañas educativas y de concientización sobre el uso racional de los recursos naturales adicionalmente el estado debe garantizar el cumplimiento de las leyes en este ámbito y finalmente promover de forma activa la labor científica como el primer eslabón en la cadena del conocimiento de la biodiversidad de nuestro país.

 

 

 

 

top