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BALLENAS VENEZOLANAS ¿Cuántos y cuáles cetáceos de gran tamaño hay en nuestros mares?


Es una redundancia decirlo, sin embargo hay que destacar siempre, que no han existido ni existen actualmente en nuestro planeta animales más grandes que las ballenas.

Es una redundancia decirlo, sin embargo hay que destacarlo siempre, no ha existido ni existe actualmente en nuestro planeta animales más grandes que las ballenas. La especie de mayor talla hoy en día es la azul (Balaenoptera musculus) que llega a medir hasta 32 metros y pesar unas 190 toneladas, la osamenta completa del dinosaurio mas largo, no alcanza 28 metros. Es como dos grandes autobuses flotantes. La azul logra sumergirse durante media hora, para luego expulsar en la superficie uno de los característicos chorros, el mas alto de cualquier cetáceo, 9 metros de exhalación vital que necesita este mamífero para volver a respirar.

            En las aguas del mundo, incluyendo por supuesto los ríos, existen unas 85 especies de delfines, marsopas y ballenas. En Venezuela los cetáceos son solo 25 y de este total, casi todas confirmadas, hay ocho ballenas de más de 6 metros en longitud.

            Como biólogo marino, y hasta para cualquier persona, una ballena de más de 5 metros es todo un espectáculo. Incluso verla, en las ocasiones que llegan varadas a la orilla de la playa es todo un acontecimiento. Según la base de datos de mortalidades y varamiento que lleva la Oficina Nacional de Biodiversidad del Ministerio del Ambiente desde 1997, unos 26 eventos de este tipo son reportados oficialmente cada año y de esa cantidad dos o tres son grandes ballenas.

            Generalmente las causas por las que suceden estas mortalidades son desconocidas debido a que los cuerpos están muy descompuestos para hacer un análisis de diagnostico confiable. Sin embargo, en los escasos reportes en los que se ha podido realizar necropsias, se ha encontrado que en ballenas el choque con objetos flotantes desde grandes troncos hasta barcos medianos son las causas de estos varamientos en Venezuela, es más raro aún pero se han documentado ataques de orcas sobre grandes ballenas.

            Luís Bermúdez es uno de las personas que mas experiencia acumula en 20 años de carrera con los cetáceos venezolanos, atendiendo centenares de varamientos y más aun en la región del país donde son mas frecuentes: la isla de Margarita. Además ha realizado estudios de campo desde embarcaciones e incluso lugares de avistamiento en tierra como Punta Ballenas. Igualmente fundo el Centro de Investigación de Cetáceos que ha formado ha muchos venezolanos (lamentablemente la mayoría fuera del país ahora), también ha promovido la conservación y estudio científico de esta fauna.

            Recientemente y en el aspecto turístico Jaime Bolaños en el Estado Aragua tiene un grupo a nivel comunitario local para promocionar esta actividad en el plano recreativo y de conservación logrando que hasta 9000 persona vean cetáceos. En la misma región otro biólogo, Manuel González, se ha dedicado al estudio de los varamientos en cuanto a la preservación de su osamenta para museos como el de Rancho Grande, igualmente en importantes labores de campo donde han visto que nuestra primera ballena en la costa central venezolana es la arenquera o sardinera (Balaenoptera eden), internacionalmente conocida como ballena de Bryde o rorcual tropical. Es por lo que se sabe una ballena mediana de hasta 15 metros de largo y unas 17 toneladas. Yo he tenido la fortuna de verlas en dos zonas del país, en marzo de 2002 al norte de Margarita observe dos machos y una hembra en lo que parecían intentos de apareamiento. Las hembras de ballenas con barbas (aquellas que no tienen dientes y son filtradoras) son mas grandes que los machos y se aparean en grupos. Las otras dos ocasiones fueron en Mochima en mayo de 2005, cuando vimos una solitaria alimentándose de un banco de sardinas en la entrada de la bahía lo que fue noticia de prensa nacional durante las dos semanas que se mantuvo en sus aguas. La otra vez fue en octubre de ese mismo año de estudio de avistamiento de cetáceos donde apreciamos un gran ejemplar viajando fuera de la bahía.

Los avistamientos son algo más impactantes que los varamientos, porque a pesar de que no vemos al animal completo -como cuando están encallados en las playas- apreciamos su nado, la respiración y ese patrón de emergencia e inmersión que es característico para cada especie. En alta mar cerca de la isla de la Blanquilla logré ver como la ballena con dientes mas grande, que es el cachalote (Physeter macrocephalus, la típica ballena blanca Moby Dick del famoso libro de Herman Melville -casi nunca de ese color, mas bien gris muy oscuro- saca primero su cuadrado rostro, exhala en forma diagonal hacia arriba su soplido para luego hundirse mostrando completa la poderosa cola que impulsa sus 16 metros de largo. A esta ballena también le dicen de esperma por el aceite que tiene en su cabeza con el cual en el siglo XIX se iluminaban las calles de Londres.

En nuestros mares las otras seis grandes ballenas son migratorias como el cachalote, se cree que vienen a nuestras aguas principalmente a reproducirse. Es la segunda mas grande del mundo, la ballena de aleta (Balaenoptera physalus) que alcanza los 25 metros de longitud. Un juvenil de esta especie de casi diez metros de largo varo muerta en el Estado Vargas en febrero de 2009 movilizando a la comunidad de Osma, los bomberos, policía local y gran parte de la Oficina Nacional de Biodiversidad. Tomo dos largos días para lograr disponer del cadáver sin que causase un problema de salud pública por la descomposición de esas casi 20 toneladas de carne, hasta los tiburones se acercaban a la orilla del mar para aprovechar. De la cuidadosa observación del gigantesco cadáver se noto que parte de su cola fue destrozada por las hélices de una gran embarcación.

Ese mismo mes y año en el estado Zulia varo también muerta una yubarta (Megaptera novaeangliae) llamada también ballena jorobada. Es una de las especies más llamativas de todos los océanos por los largos “cantos” que emite. Mide unos 16 metros y su peso oscila las 35 toneladas. Se desconoció la causa de este varamiento pero de ellas sabemos han sido vistas en grupos de hasta 4 usando métodos acústicos entre Boca de Dragón y Margarita y se han visto en manadas de tres individuos hasta muy dentro del Gofo de Cariaco. Yo tuve la suerte, aunque desde unos 500 metros, de observar un ejemplar saltando en las cercanías de la Blanquilla en febrero de 2002. En marzo de 2011 un grupo de turistas logro ver a esta especie sacar sus aletas pectorales de más de 4 metros de largo frente a Puerto La Cruz.

Los estudios de estos cetáceos en Venezuela no alcanzan la frecuencia de los de sus primos menores, los delfines, incluso en nuestros ríos y el Lago de Maracaibo. Las investigaciones acústicas en ballenas son tan escasas que el más reciente lo hizo una de las mayores autoridades mundiales en el año 2000. Es cierto que Petróleos de Venezuela aporto en 2002 un estudio muy básico de la influencia de las exploraciones sísmicas en las poblaciones de ballenas y delfines en nuestro Caribe Central, sin embargo no sabemos cuantos ejemplares se estiman y como están esas poblaciones. No obstante, Sergio Cobarrubia y Lenin Oviedo, el primero haciendo doctorado en el IVIC y el otro en Costa Rica, recientemente han aportado cuantificaciones iniciales.

Varias leyes en nuestro país protegen de la cacería a estas ballenas y son reconocidas como especies vulnerables o en peligro de extinción. Afortunadamente y en los últimos 20 años no hay reportes de ataques intencionales sobre ellas, más bien los pocos pero notables avistamientos presentan un gran potencial turístico de hacerse responsablemente y usando protocolos de observación cuidadosos de sus crías, y para evitar las terribles colisiones ya confirmadas en nuestras aguas que aunque escasas deben evitarse al máximo. Venezuela no esta dentro de los grandes lugares de avistamiento del mundo como Baja California, Hawai, Republica Dominicana, Nueva Zelanda o el Pacifico Colombiano, no obstante puede ofrecer maravillosos momentos con estos gentiles gigantes en la isla de Margarita, el Parque Nacional Mochima y en la Península de Paria o el Golfo del mismo nombre que hace unos 60 años se llamaba Golfo de la Ballena…por algo sería.

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