Bajo la Pestaña "SOCIEDAD" vaya a la página "Árboles Emblemáticos de Venezuela" para tener acceso a los enlaces al libro en línea o al archivo en PDF. +++ +++ Bajo la Pestaña "SOCIEDAD" vaya a la página "Árboles Emblemáticos de Venezuela" para tener acceso a los enlaces al libro en línea o al archivo en PDF. +++ +++ Bajo la Pestaña "SOCIEDAD" vaya a la página "Árboles Emblemáticos de Venezuela" para tener acceso a los enlaces al libro en línea o al archivo en PDF.

La Danta, mamífero incomprendido de la Fauna de Venezuela


Fray Antonio Caulín la describió así: “Es un animal, á quien llaman la gran bestia; y es común en estas provincias. Su magnitud llega á la de un becerro semestre, y su figura se asimila á la del puerco".

 

Cuando los conquistadores y exploradores europeos llegaron al Nuevo Mundo a finales del siglo XV, observaron todo desde una óptica renovadora, descubriéndolo cada vez que narraban o comentaban algo sobre su naturaleza y habitantes. De esta manera, la descripción de cada planta o animal aparecía en un juego comparativo, basándose siempre en la identidad de lo conocido para luego ser considerado como algo notable y diferente (Becco 1991). Así fue como por ejemplo, las iguanas (Iguana iguana) fueron vistas como pequeños “dragones”, los perezosos o perezas (Choloepus spp., Bradypus spp.) como mezclas de varios animales con apariencia humana - algo complejo de describir en base a los arquetipos de aquella época - y los manatíes (Trichechus manatus) fueron concebidos como “vacas marinas” o “sirenas” (mujeres con cuerpo de pez) (Becco 1991, Royero 1995). Las dantas o tapires no escaparon a estas comparaciones aberrantes, siendo relacionadas con la vaca, el burro, el elefante y el cerdo, entre otros. 

A propósito de estos parecidos, el misionero jesuita Joseph Gumilla, quien exploró ampliamente el sur de Venezuela durante el siglo XVIII, expone la siguiente descripción de estas criaturas en su célebre obra 

El Orinoco Ilustrado y Defendido:

“…su figura es la más rara que se puede pensar: su cuerpo es del tamaño de un jumento [asno] o de un muleto de un año; los cuatro pies, cortos, que no corresponden al cuerpo, rematan no en dos pezuñas, como las de la ternera, sino en tres: y éstas son las uñas afamadas y tan apreciables, que vulgarmente se llaman las uñas de la gran bestia, por haberse experimentado admirables contra la gota coral, tomando de sus polvos, y colgando una de aquellas uñas al cuello del doliente. La cabeza del ante [danta] tiene una semejanza, aunque poca, a la del cebón; y tiene entre ceja y ceja un hueso tan fuerte, que con él rompe cuanta maleza y palos halla por delante en las selvas… La cola del ante tampoco dice ni corresponde a su cuerpo, porque es corta, delgada y retorcida ni más ni menos que la de un cebón; también tiene crin, que le da algún aire; pero no excede de la crin de un jumento. De tan buena gana vive en lo profundo del río o de la laguna como en tierra… En fin, ella se llama comúnmente la gran bestia” (Gumilla 1745).

Así mismo, Fray Antonio Caulin quien recorrió también ampliamente el oriente y el sur del país durante el mismo siglo, describe a la danta de la siguiente manera:

“Es un animal, á quien llaman la gran bestia; y es común en estas provincias. Su magnitud llega á la de un becerro semestre, y su figura se asimila á la del puerco; en las manos tiene cuatro uñas, y en los pies tres; y es voz comun, que  estas uñas tienen virtud antipiléptica, ó contra gota coral, de lo cual no tengo esperiencia; y creeré, que esta virtud la tenga una piedra, que se encuentra en  los hígados de algunos de ellos… En el estremo del hocico tiene una trompa, nerviosa y fuerte, con que atrae á la boca el alimento, estendiéndola hasta un geme de largo. La cola tendrá cuatro ó cinco dedos de largo. La piel mui gruesa como la del alze; el pelo corto, espeso, de color castaño; las orejas son como las del becerro, con la diferencia de ser redondas y blancas en el estremo. Los ojos aplomados y feos; huye mucho de la luz, y por eso busca las selvas mui hondas y oscuras. Su carne es comestible, especialmente si es tiernerilla. En viéndose acosada, ó herida, huye con ligereza á los ríos, cuyas corrientes corta con velozidad, hasta ponerse en la orilla opuesta, y salvar la vida…” (Caulin 1841).

Lo cierto es que las dantas no son un experimento de la naturaleza al mezclar varios animales. Son, por derecho propio, criaturas fascinantes, extrañas y únicas, cuyos representantes actuales son considerados “fósiles vivientes” debido a que su aspecto no ha cambiado mucho en millones de años.

Los tapíridos (Tapiridae Burnett, 1830) son una familia de mamíferos perisodáctilos (con dedos impares), con 4 especies vivientes agrupadas en un solo género: Tapirus Brünnich, 1772. Sus parientes vivos más cercanos son los rinocerontes y los caballos.

 

Actualmente tres especies de tapir habitan en el continente americano (Centro y Sudamérica): Tapirus bairdii, Tapirus pinchaque y Tapirus terrestris, y una al sudeste del continente asiático: Tapirus indicus. Sin embargo, en el pasado remoto el área de distribución de los tapíridos fue mucho mayor y con un gran número de géneros y especies fósiles que se extendieron por Asia, Europa y América.

Los tapíridos ancestrales se remontan a la Época del Eoceno, hace unos 55 millones de años, pero los registros fósiles más antiguos del género Tapirus datan de la Época del Oligoceno de Europa, hace unos 33 millones de años (Radinsky 1965, Holanda & Cozzuol 2006).

Los tapires colonizaron el sur del continente americano hace entre 3,1 y 2,7 millones de años como parte del Gran Intercambio Biótico Americano cuando se estableció el Itsmo de Panamá. La megafauna del Pleistoceno (mastodontes, gliptodontes, megaterios, tigres diente de sable, entre otros) desapareció, pero los tapires sobrevivieron para constituir hoy los mamíferos terrestres más grandes del Neotrópico, desde el sur de México hasta Argentina. En este entorno, la especie de mayor tamaño es el tapir centroamericano (Tapirus bairdii), al que algunos llaman también “gran bestia”, “macho de monte” o “anteburro”, con una longitud promedio de 2 metros (desde la punta de la nariz hasta la punta de la cola) y un peso de 250-300 Kg. Habita fragmentos reducidos de bosques desde el sur de México hasta el noroeste de Colombia. En contraste, la especie más pequeña es el tapir andino, de montaña o danta del páramo (Tapirus pinchaque), con un metro y medio de longitud y 150 Kg. A diferencia de sus demás parientes, su hábitat se halla en las tierras altas (páramos y bosques nublados) de la Cordillera Andina de Colombia, Ecuador y Perú.

La danta o tapir común suramericano (Tapirus terrestris), como su nombre indica, vive en casi toda América del Sur y es la única especie que habita en Venezuela. Se ha señalado recurrentemente en la literatura la posible presencia del tapir andino en el país, e incluso se ha considerado como extinto (Ojasti & Lacabana 2008b). Sin embargo, no existe ningún tipo de evidencia que avale tal afirmación.

Una de las características más notables de los tapires es su probóscide o “pequeña trompa” que usualmente les sirven para arrancar las hojas, hierbas, frutos y raíces que constituyen gran parte de su dieta. También les permite coger agua y, cuando son machos, para enfrentarse a sus rivales en la época de apareamiento. El cuerpo de la danta es compacto y alargado y la cabeza y cuello robustos, con el fin de facilitarles mejor el paso a través del denso follaje tropical. El pelaje suele ser muy corto, áspero y oscuro (de tonalidades marrones o grisáceas), aunque las crías presentan una llamativa coloración parda adornada con manchas blancas, similares a las de los venados jóvenes, que se difuminan con la edad. En medio de la vegetación boscosa suelen comunicarse mediante señales olfativas y sonidos de alta frecuencia parecidos a silbidos.

 

Misteriosa Presencia

De aquellas descripciones fantásticas del siglo XVIII, pasaron los años y la danta pasó inadvertida al interés científico en el país, salvo por algunos comentarios breves sobre su presencia o historia natural en crónicas de exploradores, naturalistas y científicos. Fue en 1971, cuando Edgardo Mondolfi, destacado investigador venezolano, se avocó a publicar el primer compendio sobre la historia natural de esta especie. 

Un velo de misterio ha acompañado al tapir en Venezuela, a pesar de su representatividad en la toponimia y la cultura nacional. Notable es su protagonismo en el mito de María Lionza, así como en la cosmovisión de muchas etnias indígenas, jugando un rol totémico para los Piaroas del río Orinoco e incluso de deidad entre los Yanomamis (Barreto 1992).

Si bien el nombre “tapir” figura más en la literatura científica y las publicaciones divulgativas internacionales, cabe señalar que en Venezuela se le conoce popularmente con el nombre vernáculo de "danta" y entre algunas etnias con zoónimos propios de uso localizado, tales como: "wasadi" (etnia Ye'kuana= Makiritare) (Briceño 1989), "aerjba o saesaera" (etnia Barí),  "shama" (etnia Yanomami), "daadil" (etnia Warao), "maukurí" (etnia Pemón) (Linares 1998), "ohuo" (etnia Wóntüja= Piaroa) (Barreto 1992) y "camale" (etnia Jivi= Guajiba) (Blanco 1986), entre otros.

Transcurridas dos décadas desde la publicación de Mondolfi (1971), una nueva investigación emprendida por el biólogo Leonardo Salas aportó información importante sobre la danta en el país. Su estudio se basó en conocer el uso del hábitat y la dieta de la especie en el valle del río Tabaro, afluente del río Nichare en el estado Bolívar. Los resultados publicados se han convertido en referente para apoyar la importancia de esta especie en la dinámica ecológica de los bosques tropicales (Salas 1996, Salas & Fuller 1996). Los hábitos alimentarios de la danta contribuyen a la estructuración de la vegetación mediante el constante forrajeo, tránsito y la dispersión y/o depredación de muchas plantas que consume.

Pero luego de esta investigación, el silencio volvió a dominar el escenario científico y ambientalista con respecto a la danta en Venezuela. En el año 1999 por iniciativa de la Fundación AndígenA surgió el “Proyecto Danta”, mediante el cual se desarrollaron varias acciones en el campo de la educación ambiental y la investigación in situ y ex situ. Como producto de ese esfuerzo se logró organizar una base de datos con registros de la distribución de la especie en el país y mediante un Sistema de Información Geográfica (SIG) se realizaron algunos productos cartográficos con el propósito de identificar, priorizar y apoyar diferentes acciones de conservación. Hoy sabemos que hay dantas en casi todo elterritorio nacional, ocupando una gran diversidad de hábitats asociados a vegetación boscosa próxima a cuerpos de agua desde el nivel mar hasta los 2.400 metros de altitud, aunque con notable ausenciaen zonas áridas y semiáridas, alto-andinas e insulares. Al sur de los ríos Meta y Orinoco, donde la extensión de hábitat y la baja densidad humana es notable, las poblaciones de danta están más seguras y viables para fines de conservación. Lo contrario se presenta al noroccidente del país donde el hogar del Tapirus terrestris ha desaparecido prácticamente en el piedemonte andino, la Cordillera de La Costa Central y en algunos bosques de galería de la región llanera; esto como consecuencia de la expansión urbana y agropecuaria y la deforestación con fines de aprovechamiento forestal. Se puede aseverar que existe un alto riesgo de extinción de la danta al norte de Venezuela, detectándose incluso algunas extinciones locales.

Pero no solo  la pérdida de hábitat amenaza a la danta, la cacería es el otro factor que afecta su conservación (Mondolfi 1971; Torres & Gutiérrez 2001). Por esta razón ha sido catalogada como Vulnerable de extinción en el ámbito nacional (Ojasti & Lacabana 2008a) e internacional  (Naveda et al. 2008) y está incluida en el Apéndice II de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES).

La Cordillera de La Costa Central es una de las “áreas críticas para la conservación de la danta en el país” y fue allí donde el Proyecto Danta promovió una serie de estudios basados en confirmar la presencia actual de la especie mediante el desarrollo de entrevistas a lugareños y muestreos de campo selectivos (sin colectar ejemplares), durante los cuales se aplicaron técnicas no invasivas como el uso de cámaras-trampa e identificación de señales de uso de hábitat por la especie. En el año 2009, se captaron las primeras fotos en el país de una danta en interacción con uno de sus depredadores naturales: el puma (Puma concolor). Esto se logró en el Parque Nacional Henri Pittier, la misma área protegida donde durante el año 2.000 el médico veterinario Alexander Blanco había logrado la captura y reubicación de 4 dantas amenazas de cacería porque se habían acercado demasiado a varios asentamientos humanos en procura de alimento en los conucos (Blanco 2001). Estas experiencias pioneras en el país sirven para recuperar la esperanza sobre el futuro de la especie en una de las áreas silvestres más amenazadas para su conservación.

Poco a poco la conservación de la danta ha captado el interés público y de la comunidad científica. El Proyecto Danta ha sido en gran parte la iniciativa promotora, motivadora e inspiradora de este alcance, una vez emprendida la difusión de material informativo (afiches, folletos, artículos, etc.) por diferentes medios y la participación en diversos eventos científicos y divulgativos. A partir del año 2000, comienzan a desarrollarse y a publicarse diversos estudios basados en la genética de la danta (Aguilera et al. 2010, Aguilera & Expósito 2004, 2009), la densidad y uso de hábitat (Isasi-Catalá 2013, Naveda-Rodríguez et al. 2012, Marín-Wikander 2012, Marín-Wikander et al. 2013) y la distribución y conservación de la especie (Naveda et al. 2005, Torres & Gutiérrez 2001, Torres et al. 2010). En el pasado reciente por iniciativa de la asociación Geoestrategia Insituto se dio inicio al “Proyecto Maikuri (danta)”, mediante el cual se procura conocer aspectos de la distribución, ecología y estado de conservación de la danta en el estado Bolívar.

 

Un Futuro Desconocido

Durante millones de años, los tapires habían superado los escollos de la evolución biológica, pero los hechos indican que la historia reciente compartida con los humanos los está llevando al callejón sin salida de la extinción. Muchas comunidades indígenas y criollas practican la cacería de subsistencia para aprovechar la carne de la danta como fuente de proteína, pero al ser un megavertebrado con amplias áreas de vivienda es muy susceptible a la pérdida de hábitat y a la sobrecacería. Así mismo, la gestación de la danta es larga, unos 13 meses en promedio, y el cuidado de la cría demanda uno o dos años. Todos estos aspectos dificultan la recuperación rápida de la especie ante los eventos de extracción, haciendo que su conservación se vuelva un gran reto. Esta situación es la que justificaría en gran medida la cría en cautiverio de la danta. En Venezuela los parques zoológicos y colecciones biológicas privadas (hatos, fincas, etc.) han mantenido tradicionalmente a estas criaturas con exitosos eventos reproductivos. Estas instituciones cumplen importantes roles en la conservación de las especies mediante el alcance de sus objetivos generales: Educación, Conservación, Investigación y Recreación. Las dantas mantenidas en cautiverio podrían formar parte directa de los esfuerzos de conservación in situ mediante programas de reintroducción y repoblación, los cuales contribuirían positivamente a restablecer o recuperar poblaciones amenazadas y los ecosistemas naturales que las sostienen. En este sentido, se debe tener especial atención con la calidad genética y etológica de los animales involucrados. De ahí la importancia de mantener eficientemente a las poblaciones cautivas. Entre los instrumentos para el manejo de estas poblaciones se cuenta, entre otros, con los denominados “Libros de Registros Genealógicos o Studbooks”. En Venezuela intentamos un registro de este tipo para la danta. Sin embargo, la iniciativa no alcanzó sostenerse en el tiempo debido a la falta de interés por parte de las instituciones zoológicas en el país, algo que debería retomarse tarde o temprano (Naveda & Torres 2002).

La conservación de la danta en Venezuela, así como la de cualquier especie amenazada de extinción, exige el compromiso y la participación mancomunada de investigadores, organizaciones públicas y privadas nacionales e internacionales. Sólo el interés común y la planificación estratégica contribuirán a garantizar la presencia mítica de “la gran bestia” en sus mágicos reinos forestales. Su presencia debe seguir formando parte de los paisajes venezolanos, contribuyendo a sostener los procesos ecológicos y la imaginación humana en este mundo lleno de contrastes.

 BIBLIOGRAFIA

AGUILERA, M., EXPÓSITO, A., & T. CALDERA. 2010. Citogenética de mamíferos cinegéticos de Venezuela. Págs.: 55-68 en: Machado-Allison, A. (ed.). Simposio: Investigación y Manejo de Fauna Silvestre en Venezuela en Homenaje al Dr. Juhani Ojasti. Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales, Embajada de Finlandia en la República Bolivariana de Venezuela. 276 pp.

AGUILERA, M., & A. EXPÓSITO. 2009. Cariotipos de Tapirus terrestris (Perissodactyla, Tapiridae) y Pecari tajacu (Artiodactyla, Tayassuidae) presentes en Venezuela. Memoria de la Fundación La Salle de Ciencias Naturales, 171: 7-18.

AGUILERA, M., & A. EXPÓSITO. 2004. [Resumen] The Karyotype of Tapirus terrestris from Venezuela. Pág.: 42 en: Symposium Program Schedule and Presentation Abstracts. Second International Tapir Symposium. January 10-16, 2004. Panamá.

BARRETO, D. 1992. María Lionza. Págs.: 9 - 14, en: Programa y Resúmenes. I Congreso Latinoamericano de Teriología (COLATER). Universidad Simón Bolívar, Caracas, Venezuela. 7-11 Diciembre 1992. Organizado por la SOLATER y AsoVEM.

BECCO, H. 1991. Crónicas de la Naturaleza del Nuevo Mundo. Cuadernos Lagoven. Caracas, Venezuela. 145 pp.

BRICEÑO, A. 1989. Viaje por el Nichare con los "hombres de curiara". Págs.: 6-7, PRO VITA. Boletín trimestral de Pro Vita Animalium. Caracas, Venezuela. 

BLANCO, P. A.  2001. [Resumen] Translocation experience of tapirs (Tapirus terrestris) in Henri Pittier National Park. Programa de Congreso y Resúmenes de Presentaciones. Primer Simposio Internacional Sobre Tapires. San José, Costa Rica.

BLANCO, L. 1986. Caliebirri-Nae Cudeido Literatura Jivi (Guajiba). Editorial Tinta, Papel y Vida C.A. Caracas, Venezuela. 4ta. Edición. 48 pp.

CAULIN, A. 1841. Historia corográfica, natural y evangélica de la Nueva Andalucía, Provincias de Cumaná, Guayana y vertientes de río Orinoco; Dedicada al Rei N. S. D. Carlos III. Por el M. R. P. Fr. Antonio Caulin, dos vezes Provincial de los observantes de Granada. Dada a luz de órden y a espensas de S. M. Año de 1779. Libro Primero, Capitulo VII, Págs.: 35-36. Caracas: Reimpresa por George Corser. 448 pp.

GUMILLA, J. 1745. El Orinoco ilustrado y defendido. Historia natural, civil, y geographica de este gran rio, y de sus caudalosas vertientes: govierno, usos, y costumbres de los Indios, sus habitadores, con nuevas y utiles noticias de animales, arboles, frutos, aceites, resinas, yervas, y raíces medicinales.Segunda Impression, Revista, y Aumentada por su mismo Autor, y dividida en dos Partes. Tomo Segundo, Págs: 212-213. En Madrid: Por Manuel Fernández, Impressor de el Supremo Consejo de la Inquisición, y de la Reverenda Cámara Apostólica en la Caba Baxa. 519 pp.

HOLANDA, E.C., & M. A. COZZUOL. 2006. New records of Tapirus from the late Pleistocene of southwestern Amazonia, Brazil. Rev. Bras. Paleontol., 9(2): 193-200.

ISASI-CATALÁ, E. 2013. [Resumen] Modelos de uso de habitat de Tapirus terrestris en un area montañosa de la Cordillera de La Costa, Venezuela. Pág.: 113, en: Libro de Resúmenes 1er Congreso Latinoamericano de Tapires, 2do Congreso Ecuatoriano de Mastozoología. Puyo, Pastaza, Ecuador. 8-11 de mayo 2013. Asociación Ecuatoriana de Mastozoología, Universidad Estatal Amazónica, Grupo de Especialistas de Tapires del Ecuador. 146 pp.

LINARES, O. 1998. Mamíferos de Venezuela. Sociedad Conservacionista Audubon de Venezuela. Caracas, Venezuela. 691 pp.

 MONDOLFI, E. 1971. Mamíferos de Venezuela: la danta o tapir. Defensa de la Naturaleza, 1(3): 24-33.

NAVEDA, A., DE THOISY, B., RICHARD-HANSEN, C., TORRES, D. A., SALAS, L., WALLANCE, R., CHALUKIAN, S., & S. DE BUSTOS. 2008. Tapirus terrestris. In: IUCN 2008. 2008 IUCN Red List of Threatened Species. <www.iucnredlist.org>. Downloaded on 09 December 2008.

NAVEDA, A., BERMÚDEZ, P. A., & F. BISBAL. 2012. Abundancia de Tapirus terrestris (Perissodactyla: Tapiridae) en la Cordillera de la Costa Central, Venezuela. Anartia, 24(2012): 72-80.

NAVEDA, A., BERMÚDEZ, P. A., & D. TORRES. 2005. Biología de Conservación de la Danta (Tapirus terrestris) en Venezuela. En: Berroteran, J. L. (ed.). Libro de Resúmenes I Jornadas Técnicas de Conservación Ambiental. Ministerio del Ambiente y de los Recursos Naturales. Caracas, Febrero 2005.

NAVEDA-RODRÍGUEZ, A., & D. TORRES. 2002. Situación actual y registro genealógico de las dantas o tapires en los zoológicos de Venezuela. Informe Técnico. Fundación AndígenA – EarthMatters.Org – IUCN/SSC Tapir Specialist Group  –  Houston Zoo. 13 pp.

 OJASTI, J., & P. LACABANA. 2008a. Danta, Tapirus terrestris. Pág.: 105, en: Rodríguez J. P. y F. Rojas-Suárez (eds.). Libro Rojo de la FaunaVenezolana. Tercera Edición. Provita y Shell Venezuela, S.A., Caracas, Venezuela. 364 pp.

OJASTI, J., & P. LACABANA. 2008b. Danta de montaña, Tapirus pinchaque. Pág.: 104, en: Rodríguez J. P. y F. Rojas-Suárez (eds.). Libro Rojo de la FaunaVenezolana. Tercera Edición. Provita y Shell Venezuela, S.A., Caracas, Venezuela. 364 pp.

RADINSKY, L. B. 1965. Evolution of the tapiroid skeleton from Heptodon to Tapirus. Bulletin of the Museum of Comparative Zoology, 134(3):69-106.

ROYERO, R. 1995. Noticias históricas sobre el manatí. Págs.: 109-132 en, Delfines y Otros Mamíferos Acuáticos de Venezuela, una política para su conservación. FUDECI. Caracas, Venezuela. 197 pp.

SALAS, L. 1996. Habitat use by lowland tapirs (Tapirus terrestris L.) in the Tabaro river valley, southern Venezuela. Canadian Journal of Zoology, 74(8): 1452-1458.

SALAS, L., & T. FULLER. 1996. Diet of the lowland tapir (Tapirus terrestris L.) in the Tabaro river valley, southern Venezuela. Canadian Journal of Zoology, 74(8): 1444-1451.

TORRES, D., & E. GUTIERREZ. 2001. [Resumen] The genus Tapirus in Venezuela: distribution and suggestions for its conservation. Programa de Congreso y Resúmenes de Presentaciones. Primer Simposio Internacional Sobre Tapires. San José, Costa Rica.

TORRES, D., MANRIQUE, J. & A. NAVEDA-RODRÍGUEZ. 2010. [Resumen] Distribución geográfica y estado de conservación de los tapires (Mammalia: Perissodactyla) en Venezuela. Resúmenes de presentaciones, II Jornada Sobre Conservación de Mamíferos de Venezuela. Barquisimeto, Estado Lara. Asociación civil Grupo Guardaparques Universitarios.

 

 

 

Sobre el Autor: Geógrafo, venezolano, con especial interés en biogeografía, conservación ambiental y cultura. Habla tres idiomas: español, inglés y portugués. Ha participado, principalmente como ponente, en diversos eventos nacionales e internacionales relacionados a temas científicos y ambientales (convenciones, simposios, congresos, foros, etc.). Ha escrito numerosos informes y publicaciones científicas y divulgativas sobre conservación ambiental y ecología. Es miembro calificado de varias organizaciones ambientalistas, incluyendo la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) y el Mountain Forum, entre otras.

Desde hace más de dos décadas ha venido desarrollando una serie de investigaciones sobre la historia natural del oso frontino (Tremarctos ornatus) en paralelo con un trabajo de educación ambiental para promover la conservación de esa especie amenazada de extinción. De igual manera, he documentado diversos aspectos sobre la historia natural de varias especies de mamíferos y aves de la Cordillera Andina y los Llanos de Venezuela.

Su interés por la conservación y la educación ambiental le ha permitido cooperar con renombradas organizaciones internacionales, tales como: la UICN, la National Geographic Society, el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés) y los canales de televisión BBC de Inglaterra, RCTV, VIVE y TEVES de Venezuela, Nickelodeon de USA y NHK de Japón. También es destacable su faceta de ilustrador y fotógrafo de la vida silvestre, habiendo participado en siete exposiciones colectivas nacionales y divulgado algunas de sus obras en publicaciones ambientalistas en el ámbito nacional e internacional, incluyendo el reconocido Libro Rojo de la Fauna Venezolana y el Libro “Los Rostros de la Extinción”.

 

top