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Explora la Naturaleza con todos tus sentidos


¿Sabes qué hacer en un parque nacional para divertirte y aprender sobre la naturaleza? ¿No? Entonces aprovecha la oportunidad que Natura Digital te brinda para aprender, practicar y disfrutar de la naturaleza! 

 

 

 

Mi amigo Helios Zapata enseña a su hijo Emiliano a usar el sentido del tacto, reforzando su natural tendencia a tocar todo en el mundo que le rodea. Algo que los adultos solemos prohibir a los niños saboteando así su aprendizaje.

Fotografías: Cristina Vaamonde, la mamá de Emiliano.

 

¿Sabes qué hacer en un parque nacional para divertirte y aprender sobre la naturaleza? ¿No? Entonces aprovecha la oportunidad que Natura Digital te brinda!

En Venezuela existe un sistema de 43 Parques Nacionales, que abarca 14% de la superficie del país. No todos lo valoran porque no saben cómo disfrutarlo. 

Pero… ¿Qué hacer para disfrutar de un parque? ‘

Usa los sentidos que muchos hemos olvidado.

Mira: observa los colores de la naturaleza, los detalles de la hojarasca en el piso del sendero, las formas de los árboles, de las ramas y de las hojas y el detalle colorido de las flores o el vuelo de los pájaros. ¿Puedes enumerar, describir las sensaciones que te producen? ¿Puedes distinguir si un tronco  de un árbol es liso o rugoso con solo verlo?

Escucha: escucha el murmullo ambiental, el crujir de las ramas y las hojas de las plantas agitadas por el viento. Cierra los ojos y trata de distinguir los sonidos e identifica su frecuencia y su origen. El oído permite distinguir sonidos de aves y otros animales, incluso ruidos producidos por el ser humano. ¿Puedes describir la variedad, la distancia relativa y las fuentes de esos sonidos?

Toca: toca y percibe la rugosa corteza de un árbol o una roca, o la lisura del tallo de un bambú. Siente en tu piel el frío del agua y lo húmedo de la vegetación, así como la fría corriente de aire que toca tu piel. Nuestra piel nos dice cómo están las cosas en nuestro ambiente, toca y siente de nuevo con ella. ¿Puedes enumerar y describir esas sensaciones? ¿Las superficies lisas son verdaderamente lisas?

Huele: aspira el aroma de tierra seca en tus manos o de la recién mojada por el aguacero. El olfato puede decirnos que un zorro o algún otro animal estuvo acá y dejó su almizcle en el aire. Las flores avisan con su aroma que están listas para la reproducción. ¿Percibes algún olor característico de la naturaleza de este lugar?

Saborea: Puedes darte un  gusto con guanábana, mango, níspero, guama  o una guayaba caída y picada de Cristofué, como dice la poesía, pero si no hay frutas a tu alcance, mastica el tallo tierno de un trébol o una hoja de grama y aprecia el sabor de selva. ¿Es palatable? ¿Cómo crees que el Ser humano aprendió a buscar, escoger y comer vegetales?

Observa la naturaleza

La manera más interesante y divertida de aprender sobre la naturaleza, comienza por notar la variedad de cosas que percibimos con nuestros sentidos, y hacer un inventario; Luego distingue la similitud entre esos fenómenos para clasificarlos y ordenarlos según su parecido en forma o en comportamiento; También detecta la existencia de patrones y arreglos especiales de forma o de función; Observa la interacción o interdependencia entre los fenómenos;  Observa los cambios o la continuidad; Por último, identifica ejemplos de adaptación y de evolución en el ambiente.

Ahora eres más sensible y has aprendido más sobre la naturaleza

Tu paso por el parque ha sido enriquecedor. Recuerda, usa todos tus sentidos y observa la variedad, la similitud, los patrones, la interacción, la interdependencia, los cambios, la continuidad, la adaptación y la evolución del mundo que te rodea. Investiga en la biblioteca o en Internet, discute tus observaciones con tus acompañantes y serás un ser humano más completo.

Un ultimo consejo: No dejes tus huellas, procura pasar sin ser notado.

Todos podemos responsabilizarnos adoptando una sencilla regla de comportamiento para no dejar nuestras huellas en el lugar. La idea es pasar desapercibido, “no dejar tus huellas”. Es como si nunca hubieses estado allí. Piensa en lo que puedes hacer o dejar de hacer para no dejar huellas en este bucólico lugar y llevarte sólo lo aprendido.

Ya lo sabes: No dejes tus huellas 

En resumen:

Enriquece tu vida con la naturaleza que te acoge en los parques nacionales. Obsérvala bien. Aspira y evalúa su aroma. Saboréala, escúchala y tócala para una experiencia integral. También puedes jugar con ella clasificando su variedad, separándola o agrupándola según sus similitudes o diferencias;  o notando los patrones que la identifican y se repiten; o viendo como interactúa con lo que la rodea;  o cómo se hace dependiente de otros seres o sucesos, así como observando como cambia mientras continúa su vida, y cómo se adapta y evoluciona. Y… ya sabes, no dejes tus huellas!

 

El espacioso mundo subterráneo la “Cueva Charles Brewer” la de mayor dimensión en el mundo en roca cuarcita que atraviesa las entrañas del inmenso Tepuy Chimantá. La roca cuarcita erosionada por el paso del agua dejó un lugar espacioso al elemento “aire” en el cual hoy día reverberan los ecos de las voces de sus visitantes. Sin duda un lugar para usar el sentido del oído y disfrutar de su naturaleza. Fotografía: Charles Brewer Carías

Karen Brewer, disfrutando una piscina colorida sobre el Auyantepui. ¿Es óxido? ¿Son algas? ¿Qué será lo que le da al agua de esa poza el color anaranjado?. Karen nos cuenta que en el agua de esas fosas llamadas “turberas” de las cumbres de los tepuyes, los taninos (ácidos orgánicos) disueltos aportados por los tejidos de las hojas de las plantas, transforman el agua en una especie de té de color anaranjado como en esta fotografía del Rio Arcoíris, en la cumbre del Auyantepui. Fotografía: Charles Brewer Carías.

 

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