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Los bueyes del arado


Nuestros grandes y estimados amigos, Ernesto O. Boede y Nancy de Boede , dos destacados veterinarios que hacen pareja y dirigen el Centro Veterinario Los Colorados, C.A., nos hablan de los bueyes del arado.

 

 

 

 LOS BUEYES DEL ARADO EN VENEZUELA

 

     El modelo de desarrollo agropecuario a nivel mundial, sobre todo en los países desarrollados, siempre fue criticado, entre otras cosas, por su bajo grado de sustentabilidad ecológica.  Las economías se proyectan a muy corto plazo, y en muchos casos, sobre bases falsas, al no contabilizar el consumo de recursos naturales y la pérdida de atributos de los ecosistemas involucrados. En cambio, hoy día, el reto es producir más alimentos con menos recursos para una población creciente. Los trabajadores del campo requieren adoptar nuevas herramientas, productos y prácticas, que incrementen la producción de sus cultivos y animales de granja, de forma no contaminante, sustentable con elevada rentabilidad. Así como son problemáticos los monocultivos de grandes extensiones, también se cuestionan las granjas pecuarias, que producen con un gran número de animales de unas pocas especies seleccionadas para ser altamente productoras.  Al hacerlo así, se olvida otra forma más antigua, de animales menos productores pero de gran rusticidad y resistencia a enfermedades e inclemencias del clima. Esto llegó a tal extremo, que  muchas de las especies domésticas ancestrales estén registradas por la FAO y el PNUMA por sus siglas en inglés, en una la “Lista mundial de alerta para la diversidad de los animales domésticos”. Considerándose una pérdida para la diversidad biológica de nuestro planeta. La mayor amenaza para la diversidad de los animales domésticos es la exportación de razas de los países desarrollados a los países en desarrollo, que a menudo conduce al cruce de razas y/o a la sustitución de las variedades locales. En los países en desarrollo, las razas del mundo industrializado se consideran más productivas, pero el problema es que estos animales sólo son adecuados para las condiciones de sus países de origen, sobreviviendo con dificultad en el  medio ambiente de los países en desarrollo. En ellos,  el campesino se ve obligado a sobreexplotar sus recursos, especialmente los suelos. Por otro lado, el sistema de ganadería de doble propósito en Venezuela,  basado en el grupo racial de bovino “tipo criollo”, se ajusta al sistema de producción y al recurso. Es un sistema adaptado y al medio ambiente tropical.

 

 

Historia

     El ganado vacuno y caballar en Venezuela fue introducido por los españoles en el siglo XVI. En los llanos y otras tierras bajas del país, se seleccionaban de estas reses criollas, los becerros machos, que tuvieran buen porte y docilidad,  para irlos entrenando como bueyes de tiro. Siendo utilizados, sobre todo, en las carretas para cargas más pesadas que no se podían transportar con mulas y caballos. Se trasportaban desde el pié de monte andino en los estados Táchira y Barinas en Venezuela y desde  Popayán, San Fe, Colombia, en carretones tirados por bueyes, los lingotes de oro y plata, hasta la ciudad de Valencia, Venezuela, donde eran transferidos en arcones de madera, que a lomo de mula eran transportados por el camino real de la cordillera de la costa, por el Camino de Carabobo hasta Puerto Cabello, desde donde eran embarcados hacia España. En el Llano eran utilizados los carretones de bueyes para transportar para las casas de familia los barriles de madera con agua desde el jagüey y las aguadas, también la leña y la cosecha del conuco. Uno de los usos más comunes de bueyes era en la siembra de caña de azúcar. Araban la tierra y en el trapiche hacían gran palanca para la molienda de la caña, en el proceso de elaboración del guarapo y el papelón. En el Zulia,  antes de la aparición de los vehículos automotores, eran utilizadas las yuntas de bueyes para movilizar cargas pesadas. En las costas venezolanas, desde el puerto de la bahía de Carenero, había una comunicación continua con Caracas, desde los fértiles valles de Curiepe, Capaya, Guatire, Guarenas, Petare, Chacao, Chacaito y Sabana Grande. A lomo de bestias y en carretas de bueyes se transportaba cuero, café, cacao, azúcar y frutos menores de los conucos. En el valle de Caracas hasta principios del siglo XX, las tierras de cultivo eran trabajadas con los bueyes del arado, y el transporte de carga pesada, como  materiales de construcción, eran carreteados en carruajes tirados por bueyes.  

  

 

     Hoy día en nuestros Andes venezolanos contamos con una herencia natural, cultural e histórica, de un recurso y herramienta de trabajo de labranza de la tierra, que son los bueyes del arado. Sistema de mínima labranza de tracción animal, accesible, de bajo costo, de poco mantenimiento, no contaminante, que aún se usa eficientemente y permite a los pequeños agricultores vivir dentro de los límites de la capacidad de la tierra. De estas reses autóctonas descendientes de las razas Ibéricas desde el siglo XVI, se conformó un rebaño “tipo criollo de doble propósito” adaptado al ambiente andino, junto con el trigo que se cultivó en las secas y altas laderas de los Andes. El cultivo triguero  necesitó de animales de trabajo, principalmente bueyes para el arado en la preparación de las tierras, además de caballos y mulas para la trilla y transporte del trigo a los centros poblados. La siembra triguera ha sido reemplazada paulatinamente, desde finales del siglo XIX a comienzos del XX, por la papa, el ajo y las hortalizas. El naturalista y pintor alemán Ferdinand Bellermann en su viaje a Mérida en 1844, documentaría en sus estudios y obras pictóricas, los bueyes de tiro y arado, también como lo hizo con los bueyes de carga, que le causaron mucha curiosidad y asombro.

 

 

Reflexión

     Es necesario que las instituciones públicas y privadas tomen en cuenta en sus programas, los valores de las comunidades andinas, respondiendo tanto a los enfoques económicos, como a los ambientales. Dando prioridad a los modos de trabajo, que aunque sean ancestrales, se traduzcan en trabajo e ingresos, que permitan mantener la calidad de vida de  agricultores y campesinos, buscando siempre el desarrollo sostenible de la agricultura de altura y de los ecosistemas andinos.

  

 

Selección, adquisición y entrenamiento de los toritos que serán los futuros bueyes del arado

     En la zona donde recabamos esta información, en las montañas de Esnujaque, entre La Mesa y Juan Martín, estado Trujillo, estos bovinos son comprados alrededor del año y medio de edad. El andino toma en cuenta que sean mautes o toretes Bos taurus, preferiblemente de un mestizaje criollo con Pardo Suizo de gran rusticidad, y que sean originarios de zonas altas. Descartan animales acebuados y de zonas bajas, como del Llano y del pié de monte andino. Son castrados cuando alcanzan un desarrollo adecuado para estos trabajos, que según los campesinos entrevistados, es entre los tres a cuatro años de edad (después de la pubertad). Desde que los compran comienza el entrenamiento, colocándoles un pequeño yugo con el timón, que al final tiene amarrado un contrapeso. A estos toritos, como los denominan, se les obliga a caminar hasta que se acostumbren al yugo. Una vez que caminen y halen juntos se les coloca el apero con el arado completo. Este apero está constituido por el yugo y las coyundas, que son los amarres de cuero que fijan el yugo en los cuernos y sobre la nuca del animal. El timón es la pieza que une al yugo con el arado y este último sería la parte que contacta la superficie a arar. También se cuenta con la garrocha, una vara larga y delgada manipulada por el operador que indica el paso y guía a los animales. Los toritos durante su entrenamiento se trabajan por espacios cortos, permitiéndoseles comer pasto o rastrojos al final de cada recorrido, para lograr acondicionamiento positivo. Guiando el arado va el operador, denominado gañán, y por delante va otro halándolos y guiándolos. Hay animales en esta etapa de acostumbramiento que son flojos y se acuestan durante el trabajo, son entonces descartados como futuros bueyes del arado.

 

  La vida de los bueyes  

     Castrados, entrenados y en pleno desarrollo, son utilizados para las labores de preparación de las tierras a sembrar, pasar la rastra y en los trabajos de cosecha de papa y ajo. De los cuatro campesinos encuestados propietarios de sus yuntas de bueyes, ninguno tomaba en cuenta un plan de vacunación preventiva. Uno de los pocos medicamentos utilizados erróneamente como desparasitante es el polvo Peruano® mezclado con aceite, siendo este únicamente un laxante económico. Pero en las zonas del estado Mérida, como en Timotes, Apartaderos, Mucuchíes, Gavidia y Escagüey son utilizados los desparasitantes comerciales de amplio espectro. En cambio no se presentan muchos problemas de enfermedades, siendo más frecuentes las lesiones podales en los cascos y fracturas óseas de algún miembro, causado por resbalones en las laderas agrestes en las que trabajan y pastan. Siempre amarrados los ponen a pastorear en las orillas de los caminos, acequias, quebradas, y en campos recién cosechados en donde consumen los rastrojos.  De vez en cuando son suplementados con melaza y sal de ganado, en forma de agua de panela. Los bueyes son mantenidos durante todo el año en las áreas agrícolas nunca en potreros del páramo, como el resto del ganado lechero horro. Sus bueyes, como afirman, son miembros de la familia, poniéndoles nombres como Ramillete y uno de los más veteranos Chivato.

 

Los trabajos de los bueyes veteranos y su destino

     Los bueyes viejos a partir de los 12 años aproximadamente dejan de ser utilizados para labranzas prolongadas. Se les da utilidad en arar pequeñas parcelas y en arreglar los caminos, arando surcos, cunetas y aflojando piedras. Este trabajo aunque pareciera más difícil para los bueyes que el arar, no es así. La actividad de arar un campo se prolonga por toda una mañana y la tarde, trabajando seguido unas cuatro a ocho horas diarias y por varios días. En cambio el trabajo en los caminos, lo hacen una media hora varias veces durante el día, siendo luego mejorado y finalizado el trabajo por los campesinos con escardillas y picos. Mientras se efectúan estos trabajos, la yunta de bueyes permanece parada en la orilla del camino, en donde ellos pueden comer algunas hebras de pasto y descansar, siendo por lo tanto el esfuerzo de estos animales compartido y alternado con las labores efectuadas por el hombre. Cuando se les preguntó a los dueños de los bueyes, que suerte corrían los muy viejos, decían con pena, que a veces eran enviados al matadero más cercano o a una carnicería del pueblo. Sin embargo, hay algunos que cuando les tienen mucho apego, los mantienen en algún potrerito de sus pequeñas fincas hasta que fallezcan de viejos. Entre la crisis económica que también golpea fuertemente a estos trabajadores andinos, sumado los bajos precios de este tipo de carne de buey, la opinión es una sola. No vale la pena el remordimiento de sacrificar a un viejo y fiel compañero de trabajo, con la única finalidad de lucrarse.

     Los egipcios y después los griegos fueron los primeros en rendir culto a los bueyes de trabajos agrícolas. Estos últimos solo inmolaban toros cuya cabeza no hubiese  llevado el yugo. En la primera edad de Roma no se mataban los bueyes destinados a la agricultura. El signo del Buey en la astrología china, representa la prosperidad, alcanzada a través de la fortaleza y el trabajo, podría ser también la pasividad y nobleza.

 

La fiesta de los bueyes

     En los estados andinos, Trujillo, Mérida y Táchira, se le atribuyen a San Isidro Labrador poderes sobre los vientos, tormentas, lluvias y sequías. Es el patrono de los agricultores y campesinos. Su fiesta se inicia cada año el 13 de mayo, con las misas respectivas, música y fuegos artificiales. Teniendo su máximo el 15 de mayo, cuando salen las procesiones con la imagen de animales de fincas, mayoritariamente yuntas de bueyes, pero también camionetas de doble tracción, camiones y tractores, todos adornados con hortalizas, flores y banderines de color. Se bendicen los campos, a los agricultores y a los bueyes de labranza, pidiéndole a San Isidro que en el año haya buenas lluvias y cosechas. Los bueyes son llevados previamente hacia el pueblo en donde se efectúan las ceremonias, y son adornados acorde a la festividad. Entre el miche con miel, la buena conversa y el apoyo de sus bueyes, los operadores esperan pacientemente sus turnos para arrancar en la procesión. La caravana de las distintas yuntas de bueyes pasa tranquila y ordenadamente frente a la iglesia en donde son bendecidas por San Isidro Labrador.

     En Bailadores en el estado Mérida, se realizan también en las ferias agropecuarias concursos de bueyes del arado, en donde se evalúa la mansedumbre de los animales, la manera de acatar las órdenes dadas por el gañán y la forma de arar.  

  

 

BIBLIOGRAFIA CONSULTADA

Bellermann F. 2007. Diarios Venezolanos 1842-1845. Fundación Museos Nacionales, Galería de Arte Nacional, Caracas: 225-266  

 

Boede E.O. y N. de Boede 1997. Yunta de bueyes destinados para la labranza de la tierra. Carabobo Pecuario. Asociación de Ganaderos de Carabobo 135: 19-20

 

Boede E.O. 2010. La fiesta de los bueyes, San Isidro Labrador, Timotes, estado Mérida. Costumbres y tradiciones venezolanas. Venezuela Bovina, Valencia 25 (85): 60-62   

 

El antiguo ferrocarril de Carenero. cronistabrion.blogspot.com/2011/03/el-antiguo-ferrocaril-de-carenero.html

 

Gisors de A.M. 2003. Puerto Cabello, América Austral / 1793. Tercera Edición, Secretaría de Cultura del Gobierno de Carabobo, Venezuela: 55

 

Löschner, R. 1977. Bellermann y el paisaje venezolano1842 /1845. Asociación Cultural Humboldt y la Fundación Neumann, Editorial Arte, Caracas, Venezuela: 53

 

Machado D., B. Silva y A.S. Espinosa-Blanco 2012. Pastoreo rotativo, alternativa para el manejo del ganado en el páramo venezolano. Proyecto Páramo Andino, Venezuela. Instituto de Ciencias Ambientales y Ecológicas ICAE. Universidad de los Andes. CONDESAN, GEF, PNUMA: 19 pp

 

Ministerio del Poder Popular para la Agricultura y Tierras, Instituto Nacional de Investigaciones Agrícolas (INIA) 2013. Gobierno Bolivariano promovió concurso de bueyes en Bailadores. www.inia.gob.ve

 

Paredes L.B. 2007. Bovinos de leche-carne. En: González Jiménez E. y F. Bisbal. Los Recurso Zootécnicos de Venezuela. MINAMB, Caracas, Venezuela: 166-189

 

Porras B.E. 2012. Las Campanas de San Antonio. La crónica menor. 

   
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