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El Jardín Botánico de Caracas


En el Jardín Botánico de Caracas encontrarás un ambiente de 70 hectáreas de superficie que alberga más de 2000 especies de plantas de Venezuela y otras partes del mundo. Esta colección de plantas vivas, constituye un aula abierta para todos los que quieran conocer el mundo vegetal.

 

El Jardín es sede de la Fundación Instituto Botánico de Venezuela “Dr. Tobías Lasser y forma parte de la Ciudad Universitaria de Caracas (UCV), PATRIMONIO CULTURAL DE LA HUMANIDAD (UNESCO, 2000). También allí se encuentra el Herbario Nacional de Venezuela  el cual ofrece una representación lo más completa posible de la flora de las distintas regiones de Venezuela conservando en sus instalaciones

mas de 400 mil muestras botánicas tanto venezolanas como extranjeras. También cuenta con la Biblioteca Henri Pittier la cual dispone en la actualidad, aproximadamente, de unos 6000 títulos de libros, más de 150 tesis de grado, unos 1300 títulos de revistas especializadas en temas botánicos y una valiosa colección bibliográfica que perteneció a este insigne sabio nacido en Suiza, cuyo ejemplar más antiguo data de 1775.


 

En 1943 cuando el gobierno del Gral. Isaias Medina Angarita adquiere los terrenos de la antigua hacienda de caña de azúcar, Hda. Ibarra, para la construcción de la nueva Ciudad Universitaria de Caracas, se notó que parte del terreno era inadecuado para tal fin. Estas áreas cercanas al río Guaire eran muy ruidosas debido al tránsito automotor de los Caobos, lo que podía  interferir con las clases si se construían los recintos académicos. Pero no solo el ruido era un factor limitante. El pequeño valle que se encontraba al bajar las colinas al sur de los Caobos, no era suficiente para la estructura arquitectónica de los edificios de la Ciudad Universitaria.  El botánico Tobías Lasser, fundador de la Facultad de Ciencias y la Escuela de Biología de la Universidad Central de Venezuela propone en su lugar construir un jardín botánico en esa zona. Tres años después (1945) se funda el Jardín Botánico, lo que lo hace el jardín más antiguo del país.  Durante la construcción de la Ciudad Universitaria, los espacios del Jardín Botánico (70 hectáreas) quedaron sin vegetación alguna y gracias al perito forestal Lucindo Torres y al capataz Pedro Naspe, se logró la reforestación de las colinas (60 hectáreas) plantando más de 150 mil arbolitos de especies nativas e introducidas.

En 1951 el técnico jardinero suizo August Braun recibe un telegrama de Lasser para crear y desarrollar una colección de suculentas en Caracas. En septiembre de 1951 Braun llega para quedarse en Venezuela y encargarse del área plana del Jardín Botánico de Caracas, trabajando incansablemente durante más de 45 años hasta su jubilación en este lugar. Él  incorporó al jardín la mayor colección de palmas vivas de Suramérica, aunque su mayor interés eran las plantas suculentas. En 1958 este jardín abre sus puertas al público, con una exhibición de 10 hectáreas de terreno plano. Actualmente existen más de 1700 especies de plantas, dentro de las que destacan 215 especies de palmas (Manara, 2003).

Poco después de su creación en las instalaciones del jardín botánico comienza a funcionar el Instituto Botánico como ente encargado de velar y salvaguardarlo,  dependiendo completamente de la Universidad Central de Venezuela. En 1969 la universidad es allanada y los terrenos del Jardín Botánico donde se escondían los estudiantes, se decreto bajo la figura protectora de Parque Nacional lo que permitió establecer un comando de la Guardia Nacional(Decreto presidencial Nº 188, Gaceta Oficial 29.072 del 13/11/1969) y el Instituto es adscrito entonces al Ministerio de Agricultura y Cría. El Instituto Botánico de Venezuela pasa a ser Fundación Instituto Botánico de Venezuela en el año de 1991 (Decreto presidencial Nº 1.541, Gaceta Oficial 34.710 del 09/05/1991) cambiando también el nombre a “Jardín Botánico de Caracas”, pasando a ser una dependencia del Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales Renovables. El nombre completo de Fundación Instituto Botánico de Venezuela “Dr. Tobías Lasser” es decretado en 1996 en honor a su fundador (Decreto presidencial Nº 1.044, Gaceta Oficial 35.909 del 28/02/1996). En el año 2000, es regresado el Jardín Botánico a la Universidad Central de Venezuela por decreto presidencial (Decreto presidencial Nº 1.128, Gaceta Oficial 37.126 del 14/01/2001 y oficio Nº R-975-2002). En ese mismo año la UNESCO declara a la Ciudad Universitaria de Caracas “Patrimonio Cultural de la Humanidad” incluyendo al Jardín Botánico de Caracas.

El Jardín Botánico de Caracas, pulmón vegetal de la ciudad, se ubica cerca de Plaza Venezuela, en la entrada Tamanaco de la Universidad Central de Venezuela. La Fundación Instituto Botánico de Venezuela custodia  además Herbario Nacional de Venezuela (VEN), donde actualmente se encuentran depositadas más de 400 mil especímenes botánicos, principalmente nacionales (dicha colección es la referencia para trabajos botánicos y ecológicos más importante en el país). También incluye a la Biblioteca Henri Pittier, siendo su colección bibliográfica la más grande en el tema de la botánica para Venezuela.

El jardín botánico cumple funciones diversas como: investigación en el área de la botánica; protección de colecciones de especímenes de herbario y colecciones vivas de plantas que proceden principalmente de Venezuela y otras partes del mundo; aula abierta sobre temas como conservación, biodiversidad, paisajismo, etc.; lugar de recreación y esparcimiento; locación para diversas actividades como cine, televisión, cursos, talleres, etc. Así como es simplemente un lugar para admirar lo maravilloso de la naturaleza en una urbe como la capital del país.

Está sectorizado en 13 zonas diferentes, de acuerdo con la predominancia de especies que lo componen. Dos de ellas, orquideario y bromeliario, son de acceso restringido al público. El resto está conformado por: jardines hidrofíticos, xerofítico, bosque del paleozóico, palmetum, zingiberales, aráceas, económico, didáctico recreacional, arboretum, bosque tropical y colinas del jardín (Lasser et al., 1974; Levin, 2009; Manara, 2003; Morales et al., 2008).

El orquideario y el bromeliario consisten en dos viveros acondicionados para cultivar a estas llamativas especies de la flora nacional tales como flores de mayo, vainilla, varas de san josé, orquídeas mariposa, lirio de loma, mulatas, maya, pluma de indio, chigüichigüi, teco o caracuey, curujujul o curibijure y mucho más.

El jardín xerofítico está diseñado para mostrar a especies de zonas secas del país así como de otras partes del mundo. Aquí encontramos diferentes especies de cactus, aristoloquias, agaves, tunas, guamachos, árbol de palito, cardones, etc.

El jardín del bosque paleozoico es la colección mas reciente incorporada al jardín botánico, inaugurada en el 2006. Allí se muestran principalmente pinos, pinabetes, cícadas, araucarias, helechos, magnolias, entre otros grupos representativos de esta edad geológica (Aristeguieta, 2006).

Estos cuatro sectores cuentan con las colecciones más importantes de especies amenazadas del país, importantes para la concientización y conservación de la diversidad venezolana.

Los jardínes hidrofíticos cuentan con una hermosa muestra de nenúfares, lotos, victorias, juncos, papiros, rábanos, lirios de pantanos, boroboro, y otras especies de plantas acuáticas. Hay 4 lugares dentro del jardín donde se ubican estos cuerpos de agua.

El palmetum y arboretum conforman los sectores más grandes dentro del área plana del jardín, llamando la atención con especies como los chaguaramos que bordean la vía principal y que además muestran orgullosos su gran diversidad de musgos y líquenes en la base de cada uno de ellos, palmas llaneras, moriche, ficus religiosos, yagua, corozos, cocoteros, rosa de montaña, copey, pata de vaca, caoba, ceiba, etc (Braun, 1997; Hoyos y Braun, 2001).

Zingiberales y aráceas son dos sectores contiguos donde se pueden apreciar el colorido de las heliconias, rikirikis, caña de la india, conopios, caña agria, bastón del emperador, flores del paraíso, casupos, malangas, uña de danta, café de jardín, oreja de burro, ocumo morado, entre otras.

En el jardín económico pueden disfrutar de especies que son útiles al hombre, como jengibre, onoto o caituco, ciruela de fraile, árbol del pan, carambola, café, cúrcuma, tuatúa, algodón, coco de mono, guatoso, retama, caruto, malojillo o limonaria, orégano orejón, sábila, etc.

El jardín didáctico recreacional contempla uno de los cuerpos de agua, con lotos y nenúfares, palmas como la Palmira, árbol de la seda, y es utilizado particularmente para realizar actividades grupales de los visitantes. En este lugar se ha observado el fenómeno de crecimiento de hongos denominado corro de hadas (Moreno y Hernández, 2005).

Al final del jardín, llegando a la laguna Venezuela, en la base de las colinas está el sector del bosque tropical, el cual posee una caminería poco visitada donde encontramos platanillos y otras heliconias, el árbol de las velas, mijaos, totumillo, árnicas y otras plantas.

Las colinas del jardín constituyen el área más grande del jardín botánico. Aunque es una zona que fue intervenida completamente y luego restaurada su vegetación de forma artificial, actualmente conforma un espacio de vegetación donde se han desarrollado exitosamente ejemplares de jabillos, tiamo, vera, indios desnudos, cedrillo, guarupa, matarratón, leguas de suegra, dividive, cují negro, amargoso, entre otras especies (Berry y Steyermark, 1983; Espinoza, 2006).

Como parte de la actividad educativa del jardín se creó en 1998, un sendero ecológico denominado “el ciclo de la vida” donde se recorre una caminería de 425 metros aproximadamente, en la parte baja de las colinas y por medio de 18 carteles explicativos de algunos procesos de interrelación de los seres vivos y el ambiente. Además la Fundación Instituto Botánico de Venezuela ofrece cursillos y talleres como “horticultor por un día” con la profesora Berna Arrieta, “vivero didáctico”, “semillitas” con Neida Avendaño, “Exploradores del micromundo” por Alix Amaya, “Diversidad del Jardín Botánico” por Hernan Ferrrer y actividades o recorridos guiados. Miles de niños en edad escolar visitan el jardín para estas y muchas otras actividades.

Es bueno saber que no solo se pueden observar plantas en este jardín sino que además vemos hermosas mariposas, ardillas, perezas, ranas, peces, lagartijas, aves y una amplia lista de animales. Es de particular interés en este sentido, que se cuenta con una guía del jardín para identificar las aves observadas (Sociedad Conservacionista Audubon de Venezuela, 2006) y también para las plantas y otros animales (Manara, 2003).

No queda más que invitarlos a darse un recorrido por este maravilloso lugar en la capital venezolana. Para mayor información visite nuestra página de internet (http://www.fibv.org.ve). Teléfonos: (+58-212) 605.3996.

 


BIBLIOGRAFÍA

ARISTEGUIETA, Leandro (2006). Jardín Botánico de Caracas, Informe Botánico sobre el Jardín Bosque del Paleozóico. Fundación Instituto Botánico de Venezuela. Caracas. 20 p.

Berry, Paul y Julián Steyermark (1983): Florura de los bosques deciduos de Caracas. Memoria de la Sociedad de Ciencias Naturales La Salle XLIII (120): 157-214.

BRAUN, August (1997). 30 palmas especiales del Jardín Botánico de Caracas. Editorial nuevos tiempos S.R.L. Caracas. 64 p.

ESPINOZA, Yaroslavi (2006). Actualización florística y algunos aspectos ecológicos de las angiospermas del bosque semideciduo de las Colinas del Jardín Botánico de Caracas. Trabajo especial de grado, Escuela de Biología, Facultad de Ciencias, Universidad Central de Venezuela. Caracas. 180 p.

HOYOS, Jesús y August, BRAUN (2001). Palmas en Venezuela. Monografía Nº 47. Sociedad de Ciencias Naturales La Salle. Caracas. 423 p.

LASSER, Tobias; BRAUN August y Julián STEYERMARK (1974). Catálogo de las plantas que crecen en el Jardín Botánico de caracas del Ministerio de Agricultura y Cría. Acta Botanica Venezuelica 9 (1-4): 9-61.

LEVIN, Luis (2009). Vida silvestre en un bosque urbano de Caracas. Fundación Empresas Polar. Caracas. 200 p.

MANARA, Bruno (2003). Guía Ilustrada del Jardín Botánico de Caracas. 2da Edición. Fundación Instituto Botánico d Venezuela, Fundación Polar. Caracas. 132 p.

MORALES, Thalia; MORENO, Efraín y Mayra GARCÍA (2008). Briofitas del área recreativa del Jardín Botánico de Caracas. Ernstia 37-58.

MORENO, Efraín y Jesús HERNÁNDEZ (2005). Los Corros de hadas. Acta Botanica Venezuelica 28(1): 161-172.

SOCIEDAD CONSERVACIONISTA AUDUBON DE VENEZUELA (2006). Guía de las Aves del Jardín Botánico de Caracas. Fundación instituto Botánico de Venezuela. Caracas. 128 p.

 Para mayor información: www.fibv.org.ve  y  http://botanicaenvenezuela.blogspot.com/
 
 
 
 
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